Fisioterapeuta del Instituto Carrión indica que la rehabilitación después de fracturas y cirugías evita complicaciones y acelera el proceso de recuperación


La licenciada Violeta Suclupe, coordinadora académica del programa de estudios de Fisioterapia y Rehabilitación del Instituto de Educación Superior Daniel Alcides Carrión, indica que en el caso de fracturas y cirugías la rehabilitación evita complicaciones, además de acelerar el proceso de recuperación.
Nuestra especialista refiere que, tras una fractura o una cirugía, el proceso de rehabilitación es clave para lograr una recuperación efectiva y sin secuelas. Más allá de aliviar el dolor inicial, este tratamiento especializado reduce riesgos de complicaciones graves como trombosis, adherencias en cicatrices ─que limitan la movilidad─ y pérdida de masa muscular.
“Una rehabilitación bien guiada permite que el paciente recupere su fuerza, coordinación y autonomía, para volver a sus actividades cotidianas. Ignorar este proceso puede retrasar la recuperación y generar limitaciones permanentes”, advierte la fisioterapeuta del Instituto Carrión.
Suclupe informa que el proceso suele dividirse en tres etapas:
Fase aguda: control del dolor, la inflamación y prevención de rigidez.
Fase de movilización progresiva: recuperación gradual de la movilidad articular y fuerza muscular.
Fase de fortalecimiento: ejercicios específicos para recuperar coordinación, equilibrio y funcionalidad total del área afectada.
“Durante la fase inicial, se recomienda elevar el miembro afectado, aplicar frío bajo indicación y evitar la inmovilización absoluta, que puede generar rigidez y debilidad muscular. No obstante, muchos pacientes cometen errores frecuentes como iniciar ejercicios intensos sin supervisión, prolongar el reposo en exceso o ignorar señales de alerta. Si durante el proceso aparecen dolor intenso, inflamación persistente, fiebre o pérdida de movilidad, es indispensable acudir al especialista”, señala.
La rehabilitación es un proceso personalizado, explica la fisioterapeuta, y debe adaptarse a cada paciente según el tipo de fractura, edad y condiciones de salud, siempre con un trabajo conjunto entre traumatólogos, fisioterapeutas y nutricionistas.
“La recuperación requiere compromiso, paciencia y acompañamiento profesional. Con un plan adecuado, volver a la vida activa es posible”, afirma.
Violeta Suclupe sostiene que la alimentación y el descanso adecuados también son fundamentales. “Una dieta rica en proteínas, calcio, magnesio y vitaminas C y D, junto con una adecuada hidratación, favorecen la cicatrización y consolidación ósea. Dormir los suficiente permite al cuerpo regenerarse y fortalecer la recuperación”.


Violeta Suclupe, fisioterapeuta docente del Instituto Carrión, sostiene que el proceso de rehabilitación es clave para lograr una recuperación efectiva y sin secuelas.



