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La comunidad universitaria y, en particular, la Corporación Carrión-Wiener, está de duelo. El arquitecto Santiago Agurto Calvo, notable profesional, académico y reconocido peruanista, falleció ayer a los 89 años.
El arquitecto Agurto, de importante trayectoria académica y autor de innumerables proyectos inmobiliarios, pero también impulsor de grandes obras de proyección nacional –una de ellas el cambio en la estrofa del Himno Nacional, estuvo ligado a la Corporación Carrión Wiener como presidente del Consejo Consultivo de la Universidad Wiener y asesor del Directorio.
Graduado en la antigua Escuela de Ingenieros como ingeniero arquitecto en 1945, obtuvo poco después el título de Master en la Universidad de Cornell en los EEUU. A partir de entonces desarrolló un intenso trabajo docente y profesional, que lo llevó a ocupar gradualmente los cargos de director, decano y, finalmente, rector en la Universidad Nacional de Ingeniería y en la Universidad Nacional Federico Villarreal.
Su conocimiento del tema lo llevó a presidir luego el Consejo Interuniversitario de Rectores, desempeñándose como director ejecutivo del Consejo Nacional de la Universidad Peruana (CONUP), organismos anteriores a los actuales ANR y CONAFU.
En los inicios de su actividad profesional integró la firma de arquitectos Agurto-Cayo-Neira con la que logró un liderazgo reconocido en la profesión, destacándose los proyectos de la Ciudad Universitaria de la Universidad Católica, pabellones de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos, ganados en concurso público, y numerosos proyectos residenciales.
En esa época dirigió también la oficina de proyectos de la Corporación Nacional de la Vivienda, donde diseña algunos de los más importantes agrupamientos residenciales como Mirones, Matute, Rímac, Risso, Angamos, etc., servicios de interés social como el Centro Recreacional de Huampaní y desarrollos urbanos como la Ciudad Satélite de Ventanilla.
Con la Beneficencia Pública de Lima intervino en la construcción y refacción de diversos hospitales, edificios de renta, el complejo de viviendas Palomino y en la remodelación de la Plaza de Acho. Igualmente, participó en la restauración física luego del terremoto de 1970 como Director General Técnico del Comité Ejecutivo de Reconstrucción y Rehabilitación de la Zona Afectada por el Sismo (CRIRZA).
Dotado de una capacidad creadora y de proyección, y una capacidad para el desarrollo y ejecución de proyectos, el Arq. Agurto se orientó con mucha pasión a la arqueología e investigación histórica, que si bien no desarrolló académicamente, la forjó en paralelo a su actividad principal.
Producto de esta labor, publicó algunos libros e incluso motivó un cambio radical en la visión urbanística y en nuestro símbolo patrio: motivó el cambio de lugar de la estatua de Francisco Pizarro, ubicada frente a Palacio de Gobierno, y luego de un largo y empecinado reclamo ante las máximas autoridades gubernamentales, logró restituir la VI estrofa original del Himno Nacional, la que según disposición del gobierno hoy se canta en las actividades y ceremonias.
Por su trabajo invalorable obtuvo numerosos premios y distinciones: Premio Nacional de Fomento a la Cultura “Chavin”, el Premio Tecnoquímica y premios en 3 Bienales de Arquitectura del Colegio de Arquitectos del Perú, la Antorcha de Habich, la Medalla Sanmartiniana, las Palmas Magisteriales, los numerosos grados honoríficos de profesor honorario en 14 universidades y las membresías en instituciones nacionales y del extranjero y finalmente, el grado de Doctor Honoris Causa por su alma mater.
La vida y obra del arquitecto Santiago Agurto Calvo es un ejemplo e inspiración para las nuevas generaciones. Para la Corporación Carrión-Wiener fue un honor contar con su experiencia y conocimiento.
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