Mucho se incide en las interacciones farmacológicas que pueden ocasionar sinergismo o antagonismo entre fármacos, pero uno de los aspectos al que se le da poca importancia en la práctica diaria del campo médico y farmacéutico es el de las interacciones que pueden ocurrir cuando se combinan los medicamentos conjuntamente con los alimentos o viceversa., afirma el químico farmacéutico Juan Parreño Tipián.
Parreño quien además es investigador en el Instituto Daniel A. Carrión y en la Universidad Wiener, señaló este y otros tópicos de su especialidad en una entrevista realizada por la periodista Katherine Lanceros en Radio Capital, el 16 de febrero.
Señaló que los efectos terapéuticos o los efectos adversos de los medicamentos en algunas ocasiones deterioran el estado nutricional o este último puede disminuir la eficacia de los medicamentos o incrementar su toxicidad.
Asimismo, explicó que la ineficacia terapéutica se advierte cuando una sustancia alimenticia retarda o disminuye la absorción del medicamento, acelera su metabolismo o bloquea el efecto medicamentoso por alguna interacción farmacodinámica.
Se advierte también efectos a largo plazo de los fármacos en relación con la nutrición lo que culmina en cambios del apetito, digestión deficiente, malabsorción y depleción de minerales y vitaminas por pérdidas mediante la orina, así como los efectos de los medicamentos en el catabolismo de nutrimentos.
El especialista añadió que se producen situaciones que en forma típica culminan en interacciones fármaco-nutrimentos graves en los siguientes casos: (1) Los fármacos que son ingeridos en las comidas, (2) Los fármacos que son ingeridos con suplementos alimenticios, (3) Los fármacos que son ingeridos con bebidas alcohólicas, (4) Los fármacos que se utilizan para lograr interacciones farmaconutricionales específicas, (5)En algunos tratamientos los fármacos son administrados juntos y más de uno produce un efecto adverso por las interacciones entre ellos mismo y con los alimentos, (6) Los fármacos que causan depleción de nutrimentos son administrados por largo tiempo.
Parreño mencionó también que algunos fármacos o ciertos alimentos cambian la acidez natural del tracto digestivo, debido a lo cual este absorbe menos eficientemente los nutrientes. Por ejemplo el organismo absorbe el fierro mejor cuando el interior del estómago es ácido. El consumo de antiácidos reduce la acidez estomacal y como tal la absorción del fierro.
Asimismo, otros fármacos o ciertos alimentos cambian la velocidad a la cual se desplazan los alimentos por el tracto digestivo, lo que significa que se absorbe más o menos un nutriente o droga en particular.Por ejemplo, comer ciruelas, pasas o tomar un laxante acelera los procesos, de modo que los alimentos o los fármacos pasan más rápidamente no permitiendo una buena absorción.
Igualmente, ciertos fármacos y algunos nutrientes se enlazan para formar compuestos insolubles que el organismo no puede metabolizar. Como resultado, se obtiene menos fármacos absorbidos y menos nutrientes. Por ejemplo el calcio de los productos lácteos que se enlaza con las tetraciclinas, no permitiendo su absorción.
Igualmente, algunos fármacos y algunos nutrientes tienen estructuras químicas que se antagonizan si se ingieren al mismo tiempo.Por ejemplo la warfarina que es un anticoagulante y la vitamina K que actúa como hemostático. El consumo de muchos vegetales de hojas verdes, ricos en vitamina K, contrarresta el efecto de la warfarina.
Finalmente, algunos alimentos contienen sustancias químicas que neutralizan o intensifican los efectos colaterales de ciertos fármacos. Por ejemplo, la cafeína presente en el café, té y algunas gaseosas, reducen los efectos sedantes de los antihistamínicos, descongestionantes y de algunas drogas depresivas.
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