Los dos años que tiene trabajando en el mercado laboral peruano, primero en una cadena de boticas y luego como visitador médico de un laboratorio, son más que suficientes para que el chotano Paulino Díaz Zamora (27), agradezca infinitamente al Instituto Daniel A. Carrión, por la formación que le dio como técnico profesional en Farmacia.
Y es que Paulino – como gusta que lo llamen - se siente realizado en esta actividad técnico profesional y para seguir creciendo profesionalmente afirma que decidió estudiar Administración y Negocios Internacionales en la Universidad Wiener, para cristalizar sus sueños de empresario.
Paulino Diaz, nació en el caserío de Uticyacu en Chota, y es el octavo de 12 hermanos. Con ellos compartió las tareas de la casa en la crianza de ganado y en la agricultura para el auto sostenimiento familiar.
Recuerda que en el año 1997 luego de terminar la educación secundaria, se enroló al Ejército en la VI Región Militar de San Ignacio. En 1999 egresó como Sargento Segundo, y luego de unas ligeras vacaciones decidió dejar el ganado y la chacra en su pueblo para embarcarse a Lima en busca de una profesión, tal como lo hicieron sus parientes más cercanos.
Dos primos y su tío Florentino Sánchez, habían estudiado en el Instituto Carrión y eran los referentes para seguir el mismo camino, sin embargo ante la falta de recursos económicos optó primero por trabajar como mozo en una pollería para juntar ‘los soles’, como él dice, para labrarse el futuro.
Y así lo hizo, ingresó a la carrera de Farmacia del Instituto Carrión para cristalizar su sueño, mientras su tío Florentino se graduaba como técnico en Farmacia, y comenzaba a la vez sus estudios en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Wiener.
“No me equivoqué porque aquí encontré la profesión que me gusta y gracias a ella ya me hice de un nombre en el mercado”, refiere con orgullo, y agrega que su hermana Ana Violeta también le sigue los pasos, en la misma carrera. Ella egresó en julio pasado.
Paulino recuerda además que, desde el segundo año de estudios decidió probar suerte en una botica junto a su tío Florentino Sánchez, y la interrelación con el público le sirvió para pedir consejos a los docentes como el doctor Juan Parreño, a quien agradece públicamente el constante apoyo.
En Farmacia se volvió un líder y un ejemplo de compañerismo. Recuerda que todos los años visitaban los barrios más pobres de Lima para regalar los juguetes que él y sus compañeros recolectaban en las aulas. “Fue una tarea que nos ayudó a entender más a la población. Y es que ver las caritas de felicidad de los niños con los regalos nos partía el corazón”, afirma con nostalgia
También refiere que apenas culminados sus estudios, volvió a su tierra para saludar a los suyos, así como para agradecer a los oficiales de cuartel militar donde estuvo enrolado porque ellos siempre lo alentaron a seguir una carrera profesional. “Si estudias llegarás muy lejos”, le dijeron y él considera que aquel aliento le ha servido para subir peldaños.
Paulino recuerda como anécdota que apenas egresó optó por volver a su terruño sin imaginar que en Lima lo buscaban las cadenas de boticas, el Hospital de Solidaridad y dos laboratorios lo buscaban desesperadamente para ofrecerle trabajo.
Él refiere que esto fue una sorpresa más aún porque nunca presentó su curriculum, ni menos pidió trabajo, pues con la botica que manejaba en sociedad con su tío pensaba seguir trabajando.
Sin embargo, reflexionó y se dijo asimismo: “Si me buscan es porque soy bueno”, así que nuevamente alistó la mochila, le dijo a los suyos, y se embarcó por segunda vez a Lima, pero esta vez no a buscar una profesión, sino a escoger las ofertas de trabajo que lo esperaban impacientes.
El siguiente paso
Paulino Díaz, explica que al analizar las propuestas laborales decidió experimentar cómo trabajan las cadenas de farmacia y es por ello ingresó a una de ellas en Chorrillos.
Su primera impresión fue encontrar a un gran número de egresados del Instituto Carrión, y el cariño empresarial por el Instituto Carrión. “Bienvenido a casa le dijeron”, y él –alega - se sintió como si en verdad fuera la suya.
Pero recalca que en la botica solo estuvo poco tiempo. Las tentaciones que le hizo el laboratorio Saval para llevarlo a sus filas como visitador médico y con un atractivo suelo, lo motivaron a dar el gran salto. Hoy en uno de los principales visitadores reconocidos por los médicos, y él se siente orgulloso de la reciprocidad que encuentra en los consultorios.
En la actividad también ha comprobado que los químicos farmacéuticos están limitados para realizar su trabajo, y que por ello ha decidido seguir otra carrera, una especialidad que le seguirá abriendo las puertas para el éxito en los negocios.
“Estudiaré Administración de Empresas y Negocios Internacionales en la Universidad Wiener, y estoy seguro que seré un excelente alumno”, dice finalmente nuestro egresado, un orgulloso chotano que se siente triunfador, gracias a la educación que recibió en este centro de estudios.
DIRECCIÓN DE COMUNICACIONES.
OFICINA DE PRENSA |