Frescos están aun sus recuerdos de estudiante y lo que más resalta son los sabios consejos que recibió de los docentes como el Dr. Pedro Mengolé, dado que es la enseñanza y sabiduría la que le permite realizar su trabajo con profesionalismo, en un laboratorio reconocido y que atiende más de 300 pruebas diarias
“En este mercado no hay dudas: Carrión es Carrión”, dice Carmen con firmeza y se sustenta en el trabajo que realiza junto a otros cuatro colegas en el Policlínico Peruano Japonés.
Ella afirma además que si bien la teoría es la base para lograr la profesión en Laboratorio Clínico, la práctica es la que predomina a fin de cuentas porque a diario se pone a prueba el ejercicio realizado como estudiante en los Laboratorios. Por ello, aconseja a sus futuros colegas que cursan estudios en el Instituto Carrión, a que aprovechen las prácticas estudiantiles. Esa es la base de nuestra carrera, alega.
Finalmente, exhorta a los alumnos del Instituto Carrión a explotar al máximo los conocimientos de los docentes. “La experiencia que ellos tienen es muy valiosa y tienen que saber valorarla”, nos dice mientras se despide en las puertas de su centro laboral en Jesús María, donde llega puntualmente a las 8 de la mañana.
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