La presencia de medio centenar de jóvenes estudiantes de carreras técnicas de salud,
provistos de víveres, medicinas, material didáctico y hasta globos y juguetes, cambió
sorpresivamente el ritmo de vida de las 300 familias que habitan desde hace dos años
en la ampliación del AAHH Oasis de Villa El Salvador en precarias viviendas levantadas
sobre un relleno sanitario muy cerca a las lagunas de oxidación de Pachacámac.
Acompañadas por su maestra, la Dra. Eliana Salas Álvarez, las alumnas llegaron a las
humildes chozas que tienen por piso solo unos plásticos para evitar hundirse en la
arena que recubre el relleno sanitario. Sin amilanarse por la situación, las jóvenes
alegraron aquella mañana con sus charlas sanitarias y de nutrición, tan necesarias
para cuidar y alimentar a sus pequeños hijos que viven en condiciones adversas para la
salud por la carencia de servicios básicos y la cercanía de las aguas servidas que son
fuente interminable de zancudos y otros insectos transmisores de enfermedades.
La visita de este grupo de futuras profesionales técnicas de salud a esta parte el
cordón de pobreza de la ciudad, es parte de la campaña de atención de salud gratuita
que desarrolla el Instituto Superior Daniel A. Carrión dentro de su programa de
proyección a la comunidad y complementación curricular en forma de prácticas pre
profesionales.
Como todos los años, durante los fines de semana de enero, a despecho del intenso sol
que calienta sobre manera el arenal y recrudece con el material precario de las
viviendas, los alumnos acompañan a los profesionales médicos y paramédicos del
Instituto Superior Daniel A. Carrión que realizan atenciones de salud en los estratos
sociales de menores recursos económicos, que esta vez beneficiaron a los grupos 20,
21, 22, 22A, 23B, 24 y 31 de Villa el Salvador.
LUCHAN CONTRA LA DIVERSIDAD
María Villaverde es una de las jóvenes madres fundadoras del AAHH que agradecen la
presencia de los profesionales de Carrión en su zona, el cual hasta hace dos años era
un inmenso botadero y de pronto se vio dividido en 16 manzanas de 24 y 40
lotes. “Ninguna otra institución de salud se acerca a nosotros”, dijo entusiasmada,
cogiendo en brazos a su pequeño niño que alegremente jugueteaba con un globo entregado
por las futuras enfermeras.
Sin embargo, y pese a sus limitaciones, el pueblo está organizado para la faena
comunal: mientras los padres de familia salen muy temprano de sus pequeñas casas en
busca del sustento diario, las mujeres hacen la limpieza y colocan la basura en la
avenida 200 millas, que limita con el poblado, para que sea recogida por el camión
recolector de la comuna local.
El sol abrasador que lacera el cuerpo ahuyenta de día a los mosquitos, pero el
panorama cambia después de las seis de la tarde en que sus pequeñas moradas se ven
inundadas de insectos. A pesar que fumigan constantemente su tarea titánica solo
resiste horas debido a que la laguna que los rodea causa la plaga incesante.
Por ello, cifran esperanzas en que la municipalidad distrital los ayudará a superar
este problema y a cristalizar los proyectos para la construcción de sus viviendas con
el material adecuado.
SERVICIO SOCIAL
Campañas de esta naturaleza las realiza el Instituto Carrión dos veces al año (enero-
julio), desde el año 1991, con fines educativos y de servicio social, tras ubicar
zonas donde habitan personas de bajos recursos y cuyo estado de salud puede estar en
riesgo, según informa el director de la institución, Dr. Oscar Silva Vélez.
En esta ocasión el centro de operaciones se instaló en el colegio “República de
Francia”, ubicado en el lote 31 de la calle Micaela Bastidas y Talara, ruta B, sector
3.
“Nuestra política es formar profesionales técnicos en salud de calidad; por ello,
antes de egresar los llevamos a las poblaciones para que pongan en práctica sus
conocimientos, con la asesoría de sus profesores, observen la realidad que van a
encontrar y ayudar a tratar cuando egresen”, señaló.
La atención se brindó por especialidades de la misma forma como se realiza en un
centro médico, y se comprobó además que las enfermedades parasitarias y
gastrointestinales son las que más afectan a los niños, principalmente por el consumo
de agua que sus padres almacenan en pequeños cilindros en las puertas de sus moradas.
Así, se atendió en los servicios de Medicina, Pediatría, Ginecología, Odontología,
Fisioterapia y Rehabilitación; Podología, Análisis Clínicos (Laboratorio) y Farmacia,
e incluso se dictó charlas sobre dispensación, almacenamiento y de cómo usar
adecuadamente los alimentos y las frutas, a través de la trofoterapia, también llamada
la terapia nutricional o alimento terapia.
Paralelamente, los alumnos asesorados por la Dra. Dapne Málaga, directora de Farmacia,
demostraron sus conocimientos sobre el uso de productos andinos como la tara, achiote,
jengibre, y hierbas medicinales, que están al alcance de las amas de casa en los
mercados populares.
Como parte de esta campaña, el Instituto Carrión donó también antibióticos para el
tratamiento de la diarrea, micosis, TBC y males intestinales, considerando que estos
estratos populares necesitan apoyo para mantener la salud en óptimas
condiciones. “Esta es nuestra labor social con los que menos tienen y lo haremos con
el mismo ímpetu y espíritu de colaboración que instauró el fundador de esta
institución, Dr. Alcibiades Horna Figueroa, líder en el campo de la educación superior
en el Perú” señaló el Dr. Silva al finalizar el programa.
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