El hallazgo de 50 kilos de cianuro abandonados en las playas de estacionamiento de
Larco Mar y Jockey Plaza, así como la realización de la Cumbre del Foro de Cooperación
Económica Asia Pacífico (APEC por sus siglas en inglés) motivó a la Policía Nacional a
crear una brigada nuclear para enfrentar una eventual amenaza terrorista con armas
biológicas o químicas.
Y aunque para muchos las posibilidades del uso de este tipo de armas letales son muy
remotas en el Perú, es necesario que la sociedad y los médicos peruanos estén
capacitados para reconocer los efectos que causan en la salud.
En tal sentido, el Instituto Daniel A. Carrión ha organizado una conferencia
científica sobre armas biológicas, considerando que el actual desarrollo
biotecnológico permite imaginar escenarios escalofriantes ante la potencial creación
de organismos que combinen alta transmisibilidad, elevada mortandad y ausencia de
tratamientos eficientes.
La conferencia estará a cargo del magíster Juan Carlos Benites Azabache, destacado
investigador y jefe del servicio de microbiología del hospital “Santa Rosa” de Lima, y
se realizará el martes 22 de abril a las 17.30 horas en el auditorio de la universidad
Wiener, sito en el Jr. Larraburre y Unanue 110, Santa Beatriz.
La exposición está dirigida a estudiantes, profesionales y público en general
interesado en el tema científico, según afirmó el Dr. Jorge Samamé Márquez, director
de Laboratorio del Instituto Carrión.
Las armas biológicas son organismos vivos adaptados para causar enfermedades en
humanos, animales o plantas, es decir agentes hechos de organismos altamente
contagiosos.
Como armas biológicas se conoce al ántrax o carbunco, la toxina botulinum y el
botulismo. El ántrax es una enfermedad propia de animales de sangre caliente, pero
cuando afecta al ser humano es especialmente maligna. Se considera como ocupacional,
ya que sólo la adquieren las personas que están expuestas a animales muertos o sus
productos. En el ser humano se puede presentar en tres formas: como ántrax cutáneo,
gastrointestinal o pulmonar y causa la muerte entre las 24 y 36 horas.
Su historia como arma biológica se remonta a la I Guerra Mundial y, tras los atentados
a las torres gemelas del World Trade Center, la amenaza del ántrax se transformó en
realidad en los EEUU al reportarse 22 casos de ántrax por bioterrorismo.
La segunda en importancia es la Toxina botulínica, una proteína segregada por la
bacteria Clostridium que al llegar al intestino origina botulismo. La Toxina
botulínica puede ser usada como arma biológica en nubes de aerosol o agregada en los
alimentos, causando una parálisis aguda y simétrica.
Otras amenazas
También existen otros organismos como bacterias, virus y hongos que poseen
características para adecuarlos como armas biológicas y que pueden producir
enfermedades letales, como la Yersenia pestis, agente de la terrible peste bubónica, o
que resulten extremadamente infecciosas, como la Francisella tularensis, causante de
la enfermedad llamada tularemia.
Entre los virus se hallan el de la viruela, erradicado oficialmente en el Perú, pero
que liberado intencionadamente podría provocar una destrucción masiva.
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